miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Dónde están los Ni-Ni?

Llegaron a tener un programa de televisión al estilo del Gran Hermano. Un brindis al sol de la vagancia, la pereza, la falta de modales y de educación, la falta de escrúpulos a la hora de afrontar la vida desde la servidumbre de unos padres que no debieron sacarse el carnet de padres por la vía rápida.
Entre la generación mejor preparada de nuestra historia, se nos coló una generación que daba vergüenza ver en la TV. Algo así como ser de Gandia y ver el famoso programa de la MTV que tanto "cachondeito" ha permitido a los que nos preguntaban de dónde éramos y acto seguido conocían la respuesta.

Esa camada de cachorros artesanos de la nada se ha diluido entre la masa de parados, desocupados, inmigrantes y emigrantes, emprendedores que no lo consiguen a la primera y los que no lo intentan una segunda vez. Pero ¿dónde están los Ni-Ni?

¿Qué habrá sido de aquellos que cuando había trabajo, no lo buscaban ni pensaban en ello?¿Qué habrá sido de los que Ni estudiaban Ni trabajaban?


La fundación Pfizer, en su estudio de 2013 sobre “Las expectativas vitales de los jóvenes” arroja luz sobre determinados fenómenos sociológicos que afectan a la juventud española. En el marco de este estudio y a raíz de él extraeremos algunas conclusiones y lanzaremos un debate sobre qué puede aportar Europa a los jóvenes.
En primer lugar, debemos repasar las principales inquietudes de los jóvenes encuestados en este estudio y que coinciden con las preocupaciones del resto de españoles: el paro, la situación económica, la calidad del empleo, de sus estudios y de su formación en relación con el espacio educativo europeo y las expectativas de futuro entre otras cuestiones, son las principales materias sobre las que la ciudadanía más joven del país tiene el foco de sus dudas.

En otro baremo del estudio, se ha tenido en cuenta el grado de satisfacción personal tanto en el ámbito económico, como en distintas esferas vitales (tales como el ánimo personal, la convivencia familiar y la relación con amigos y pareja o incluso la propia salud) y la repercusión sobre éstas.
La satisfacción personal en cuanto a la economía muestra una respuesta positiva por parte de cerca del 23%, mientras que para el 27,3% la situación es mala. Sin una clara definición de su situación ni del grado de satisfacción se encuentra el 49’1%. Más grave parece en cambio  las cifras que indican la repercusión que tiene la crisis económica a nivel personal y familiar. El 62% de la población de 15 a 32 años declara que la crisis le afecta mucho o bastante personalmente y esta valoración llega hasta el 63,2% si se cuestiona el ámbito familiar. Todos estos datos se materializan en unas consecuencias concretas que no son otras, según los jóvenes preguntados, que en la dificultad para encontrar trabajo, la reducción del poder adquisitivo, los recortes en educación y en actividades de ocio, dificultad para llegar a fin de mes, peores condiciones laborales o el estado anímico.
Un dato relevante y contundente que refleja la parálisis en sus proyectos vitales que sufre el colectivo de jóvenes españoles es la falta da emancipación o independencia del hogar familiar: un 72’4 por ciento de los encuestados afirma vivir en casa de los padres frente al 20’3 que vive en su propia casa (alquilada o comprada).
Pero a pesar de todos los datos anteriores, el optimismo es la opción mayoritaria a la hora de definir cuál creen que será la situación en un plazo de dos o tres años: el 51’3% cree que las cosas irán mejor. Además, con toda la reivindicación social y mediática que se puede observar en las calles, con numerosas manifestaciones diarias y en las páginas y minutos que le dedican los medios de comunicación a estos actos, el estudio de la fundación Pfizer extrae una conclusión cuanto menos llamativa: el 73’4% de los jóvenes manifiestan estar muy o bastante satisfechos con su vida actual y el 69’7% cree que su situación será mucho o algo mejor. De este último porcentaje, el 43’3% cree que mejorará su situación gracias a un aumento de sus ingresos. Otros factores que favorecerán sus condiciones personales son la de encontrar trabajo o tener uno mejor, las relaciones afectivas o de pareja, la formación o la emancipación del hogar familiar entre las más destacadas.
Interrogados por las algunas afirmaciones que a continuación se muestran, el estudio arroja de nuevo claves interpretativas sobre la percepción de los jóvenes sobre algunos valores.
“Para triunfar en esta sociedad, uno tiene que estar bien relacionado”. Con esta frase dicen estar de acuerdo cerca del 83% de los encuestados.
“En esta sociedad cada vez hay más desigualdades” es una afirmación que recibe el apoyo del 70’1% de la población.
“Actualmente, lo mejor para desarrollarse profesionalmente es salir al extranjero” es cierto para el 72’6%.
Las principales conclusiones que se pueden extraer con los datos objetivos de la muestra expuesta por el estudio son:
1. Preocupación de los jóvenes: empleo e insatisfacción con su situación económica actual y un 25% con su vida presente.
2. La crisis les está afectando familiar y personalmente. 
3. La mayoría es optimista de cara al futuro, con expectativas laborales bien para encontrar un trabajo o bien para mejorar sus condiciones actuales.
4. Los jóvenes valoran más la “tolerancia”, la “honradez” y la “responsabilidad” que “el trabajo duro” o la “competitividad”.
5. Consideran “que nuestra sociedad cada vez les exige más, pero cada vez tiene menos en cuenta sus opiniones”. 
6. Ven el futuro incierto pero creen que el sacrificio de formarse y estudiar compensa, aunque también matizan que “la formación en los centros educativos españoles no es adecuada al mercado laboral y sus necesidades”.
7. En relación con el trabajo y a doce meses vista: “4 de cada 10 jóvenes que trabajan temen perder su puesto de trabajo” y la mitad de los desempleados ven “poco o nada probable encontrar uno”.

A caso, ¿se habrán difuminado los Ni-Ni entre la población mayoritaria, o es la mayoría de la población joven la que se ha difuminado entre los prototipos que han querido crear los políticos con sus propuestas en educación y empleo las que nos han llevado hasta esta sensación mxta de miedo con resignación, conformismo y aceptación de las condiciones de vida? ¿de verdad casi el 75% de la población de entre 15 y 32 años esta satisfecha con su vida? Probablemente la mayor parte de los encuestados ven con buenos ojos no perder lo poco que nos queda de derechos sociales, ayudas al estudio e investigación. O por lo contrario, son más conscientes de la buena calidad de vida que hay en comparación con otras épocas de nuestro país. Las de hace 30 años o las actuales de países del tercer mundo. 

SamuPero con toda esta información, ¿es Europa la vía de escape de los jóvenes españoles o es el camino a la perdición? ¿Cómo puede ayudarnos Europa si dicen que los españoles no somos aún suficientemente competitivos y nos piden más sacrificios?¿Qué diferencia hay entre las políticas del PP Europeo y las de los socialdemócratas encabezados por Martin Schulz? ¿Cómo se materializa la influencia de Europa en el día a día de los jóvenes europeos y en concreto en el de los españoles? ¿Cómo nos afecta?
Para contestar a estas y a muchas otras preguntas, hoy a las 20 horas, en la Plaza Loreto de Gandia, el candidato socialista al Parlamento Europeo de la provincia de Castellón, Samuel Falomir se sentará a la mesa con todos aquellos jóvenes que tengan inquietudes y quieran saber qué es Europa para la juventud y qué es la juventud para Europa vista desde un joven candidato a la Eurocámara. 

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